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Fulla árabe, Barbie occidental

Todos el mundo sabe quién es Barbie: una pequeña muñeca de plástico que una mujer americana creó para que su hija Barbara pudiera jugar con un objeto en el que pudiera expresar sus sentimientos, ambiciones, y que reflejara una mujer de verdad. En aquella época eran las muñecas-bebé las más populares, que surgieron para que las niñas desarrollaran su instinto maternal. Barbie ha evolucionado con los años, se comercializa en todo el mundo y ha sido objeto de crítica por su estética y los valores que ensalza. Independientemente de que vaya vestida como deportista olímpica, profesora, piloto o cajera de supermercado, al final Barbie jugaba el rol que su usuaria o usuario decidiera, pero esto nunca se ha tomado en cuenta, al parecer, por todos sus detractores.

En los países árabes, concretamente en Arabia Saudí, consideraron que Barbie estaba corrupta porque reflejaba valores occidentales y no representaba a los modelos que debían seguir las niñas árabes. Esta mentalidad llevó a una compañía árabe, NewBoy, a crear una nueva muñeca, cuya vida girara en torno al hogar, sus amistades y en las pequeñas cosas de la vida. Le pusieron de nombre Fulla, que es una especie de jazmín único de Oriente Medio, y comenzó a comercializarse primero como muñeca con ropa normal (a la que se refieren como indoor) y hijab, aunque después sacaron alguna Fulla profesional, como dentista o profesora. Es curioso hasta donde llegan las diferencias entre las muñecas dependiendo de la cultura que la desarrolla: por ejemplo, la muñeca Fulla está hecha con un molde que incluye la ropa interior, mientras que Barbie puede quedarse completamente desnuda, aunque no tiene partes del cuerpo propias de su sexualidad, como pezones o vulva (ver foto).

Es importante destacar que ambas muñecas, Barbie y Fulla, quieren proyectar desde su publicidad determinados valores en la sociedad y la cultura de los mercados donde se comercializan, y es por esto que cada uno utiliza las tácticas que mejor le vienen. Veamos las diferencias entre ellas:


Fulla se despierta de su cama y, al ver una flor, parece que le surge el impulso interior de ir recorriendo sobre su caballo todos los monumentos más importantes de Oriente Medio y el norte de África, haciendo pausas para oler las flores. Fulla se emociona tanto que rompe a llorar al ver el ramo que ha elaborado con las flores de todos los sitios por los que ha pasado, y decide plantarlas en el final de su viaje y dedicarle unas oraciones. Viendo este anuncio desde la perspectiva occidental, resulta bastante extraño esto de levantarse un día y ponerse a buscar flores… lamentablemente no puedo entender la letra de la canción, pero es obvio que el ramo de flores es la unificación de los países de la zona. Juntos ¿con la religión? ¿con Fulla o sus valores?


En este otro anuncio, Fulla está pintando en su habitación y de repente surgen de la nada unas mariposas, que transportan a Fulla a un mundo de fantasías en un jardín. Fulla, ya con hijab, danza con sus amigas mientras vuelan las mariposas y las flores brotan a su alrededor. Fulla mira a cámara, como haciéndonos ver que esa magia de su alrededor es en realidad real, ya que los paisajes son creíbles. Al final, Fulla se despierta porque todo era un sueño, y aparece pintado en el lienzo el último paisaje ensoñador que habíamos visto. De nuevo, no puedo traducir la canción, pero la imagen me sugiere muchas cosas. La primera vez que lo vi me impactó muchísimo la escena de las tres mujeres con el burka negro bailando tan contentas, ya que nunca he visto a una mujer real vestida así con esa actitud. Después de verlo más veces, aún sigue dejándome desconcertada… ¿por qué todo era un sueño al final? ¿es que esa libertad es imposible para Fulla, ya que sólo existe en sus cuadros, dentro de su casa? no creo que eso fuera lo que el anuncio quisiera transmitir a las niñas, pero es lo que me ha hecho pensar a mí.


Fulla muestra todas sus caras en este spot, desde la deportista a la amiga divertida, pasando por la madre cariñosa o la joven que monta en patinete. Todas ellas vestidas como marca la tradición y con un comportamiento inocente y tranquilo. Tanto el ritmo y la melodía de la música como los movimientos de la muñeca son suaves, llenos de colores muy llamativos. En los tres anuncios analizados aquí se repite la metáfora de las cosas que vuelan por los aires (aunque aún no comprendo qué quieren decirnos con eso), pero al contrario que en el anuncio anterior, parece que Fulla no tiene que estar soñando para hacer lo que le apetezca, dentro de un orden determinado. Es curioso cómo en todos los anuncios de Fulla se imita la estética (colores llamativos, tres dimensiones, sólo chicas) que Barbie ya había desarrollado, pero no para la publicidad sino para sus películas.


“A nosotras, las chicas, nos encanta estar bajo los focos, ¿verdad Barbie?”, comienza el anuncio. Las mayores virtudes de esta muñeca son tener un aspecto fantástico y tirar los brazos hacia atrás, ya sea para sacudirse el pelo, peinarse la melena o arreglarse la ropa. Quizá es un ejemplo de una Barbie muy superficial, pero durante los años 80 parecía que lo único que tenía que ofrecer Barbie era su aspecto para triunfar, y también para impresionar a Ken. Al igual que en los anuncios de Fulla, la música de voces femeninas suena durante todo el anuncio, nombrando todas las virtudes de la muñeca, pero esta vez se trata de imagen real. Es curioso que no haya ningún anuncio de Fulla donde aparezcan niñas o niños jugando con las muñecas, cuando ese ha sido siempre el recurso publicitario de Barbie, y en general de los juguetes: siempre hemos visto manos que jugaban como lo haríamos nosotros. ¿Por qué los anunciantes árabes no quieren publicitar su muñeca utilizando a sus usuarias finales?


Otro anuncio en el que tampoco veríamos a Fulla. En todos los anuncios de Barbie a partir de los 90 intenta potenciarse la imagen de Barbie que hace las mismas cosas que haces tú. En este caso, vemos a unas preadolescentes que se vuelven locas en el centro comercial, promocionando el nuevo centro comercial de Barbie, que viene con más de 100 accesorios, para que se parezca lo más posible a la realidad. Puede que fuese una excepción, pero yo cuando tenía 12-13 años (la edad que supongo tienen las del vídeo) no me gustaba ir de compras, ni tampoco podía gastarme dinero porque no tenía asignación. Sin embargo, la niña hace que Barbie saque dinero del cajero automático (“Shopping is not over!”) para seguir con su arrebato consumista. Aquí ya no hay ambiguedad, si piden a sus padres que les compre eso es porque también sienten esos arrebatos consumistas… los planos rápidos, que intercalan las imágenes de las niñas en el centro comercial y las de Barbie en su centro comercial hacen que la mente los conciba como la misma cosa. Este tipo de montaje se da en prácticamente todos los spots de Barbie.


Por último, aquí se anuncia la casa de playa de Barbie, que salió en 2010. Ella invita a sus amigas a pasar un día en su casa: Barbie es la protagonista, que enseña orgullosa su casa y su fantástico televisor que puedes poner donde quieras; es curioso este anuncio porque aquí aparecen otros modelos de Barbie comercializados, que tienen distinto tono de piel, de cabello y una morfología distinta porque representan distintas “razas”. Estas amigas de Barbie, que muchas veces son el modelo favorito de algunas usuarias, nunca protagonizan los anuncios, ya que ese papel está reservado para la Barbie tradicional, rubia y blanca. Volviendo al spot, el color rosa es el predominante en la casa y en el anuncio. ¿Por qué? vemos que esta pauta se repite en todos los anuncios de las casas de Barbie en su historia: en la casa moderna de la ciudad, la casa de tus sueños, la casa glamour de los 80, hasta la casa plegable. Todas siguen el mismo patrón de anuncios de montaje rápido, canción y niñas jugando. Y todas las casas son rosas. ¿De verdad hay gente que sigue pensando que las chicas prefieren el color rosa por naturaleza? Porque a mí me parece que incluso los anuncios quieren mantener esa idea…

Concluyendo, hemos visto que la publicidad de Barbie y de Fulla son muy distintas. Ya desde el primero momento nos damos cuenta de que Fulla sólo se anuncia con animaciones, mientras que Barbie usa imágenes reales y niñas jugando con las muñecas. Ambas pretenden transmitir sensación de veracidad y cercanía, cada una con sus ambiciones e intereses (de las muñecas, y por extensión de las compañías que se encargan de producirlas). Sigo manteniendo la teoría de que las muñecas acaban siendo lo que sus usuarias/os quieren que sean, pero sí podemos ver ciertas características a través de la imagen en su publicidad:

Fulla vive en un mundo mitad fantasía (animales que surgen de la nada, levitación, atravesar países a caballo…), mitad realidad. La realidad de la cultura que quiere reflejar Fulla lo hace a través de la vestimenta, especialmente el hijab, cuando sale a la calle, y con su comportamiento austero y espiritual. No obstante, en todos los anuncios de Fulla vemos que vive en una mansión y que sus muebles son grandes, abundantes y lujosos. Vemos un espacio interior, el de la casa, en el que todo está permitido, y un espacio exterior de sumisión y tranquilidad.

Barbie vive en un mundo real pero amplificado. Al igual que Fulla, siempre tiene una actitud positiva, y ésta siempre está condicionada por la cantidad de cosas que puede hacer o puede ser: cuantas más, mejor. Su aspecto exterior es muy importante, de ahí la variedad de los conjuntos que puede llevar, y también sus cambios de look unidos a una actitud determinada (Barbies a las que puedes cambiar el pelo, tatuar, supermodelos…). Se deduce que Barbie potencia más el individualismo, y también el consumo, ya que los anuncios son tantos y tan atractivos que pretenden atrapar con ellos la atención de sus potenciales consuimdores: las niñas.

– Ninguna de las dos muñecas ha prestado atención a los niños, ya que todas las fantasías de Fulla, así como la fantástica vida de Barbie, participa únicamente de mujeres de cualquier edad. La excepción es Ken, que es el acompañante de Barbie, pero tampoco hay ningún anuncio de niños jugando con Ken, siempre son las niñas. En el caso de Fulla no hay ningún novio muñeco, para poder transmitir a las niñas la tradición de los matrimonios concertados, donde no puede haber una relación sentimental previa.

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